El zombi: Alegoría del consumismo

La figura de los zombis, autómatas que son una gran necesidad andante, sirven de metáfora para representar al sistema capitalista, que necesita de muertos- (nula capacidad de razonar, criticar o cuestionar) vivos (capacidad de producir y consumir, ambos en igual medida), para su éxito y desarrollo[1].  Recordemos que antes de la creación del canon zombi establecido por Romero, la historia de este personaje está ligada a la explotación, al trabajador alienado: elzombi no se queja nunca de sus condiciones laborales, que resultarían deplorables para cualquier ser humano[2]. Para Fernández los zombis, actúan como metáfora de esos objetos destinados al consumo rápido, cuya productividad está dirigida decididamente hacia el culto de lo efímero: una vez que pasa de moda, hay que sustituirlo (se pudre)[3].

Los seres humanos cada vez somos más conscientes de la fragilidad de nuestro ser, el aumento de la expectativa de vida conlleva  hacer frente a diversas enfermedades degenerativas, a las cuales se ha etiquetado  con el término, cáncer.  Hemos cambiado la concepción con respecto a los años de vida, ya no celebramos el cumplir años, sino más bien, un año más que escapamos de la muerte. Ante la pregunta ¿se puede escapar de la muerte?, la publicidad responde: ¡Claro que sí!, porque ella se alejará de ti, y llamará a la puerta del vecino al ver lo plenamente “conservado” y “radiante” que te encuentras porque utilizas tal o cual producto; te informa además, que no debes de preocuparte en cómo o cuándo lo pagarás[4] porque el futuro no existe, la vida es presente[5], carpe diem… memento mori.

Pero no sólo nos asusta la muerte física; existen diversas formas de morir: social, económica, jurídica y quizá la más rentable y poderosa, la anímica, esta última te asegura ser consciente de tu muerte día a día; pero como todo tiene solución, aún más la muerte (anímica, claro), te sentirás mejor si proyectas una imagen única, radiante, especial, glamurosa[6], al igual que millones y millones de personas que como tú quieren ser diferentes, y – + – da, +, bien, se convierten en seres completamente iguales a todos aquellos de los que se quieren diferenciar. Según la publicidad debemos estar a la “moda” y seguir las tendencias del mercado, que establece los diferentes modelos, colores y estilos; y que el no hacerlo representa la lentitud (como los zombis) con que llevamos nuestro ritmo de vida. 


[1] Díaz defiende la tesis de que “la producción de lo no-vivo, del zombi individual e institucional, es esencial para la vida del capital. DÍAZ, J (2010) p.223

[2] LLOPIS, R (1980) p.37

[3] FERNÁNDEZ, J (2011) p.48. La publicidad es zombi: mordiscos rápidos, certeros efectos de sangre, cuerpos desnudos. Estética de videoclip musical: a la lentitud de nuestras vidas , la violencia y la rapidez de la música, las imágenes vertiginosas , las apresuradas modas. El zombi, ahora, somos nosotros. p.50

[4] Para Robin Wood “las anomalías y desequilibrios de las relaciones humanas bajo el capitalismo se exponen a través de la realización del sueño definitivo de la sociedad del consumo (la fácil disponibilidad de cualquier lujo, emblema o símbolo de estatus de la vida capitalista sin pena o pago”.” Ctd. en PÉREZ, L (2013) p.91

[5] Cuando el futuro se presenta amenazador e incierto, queda la retirada sobre el presente, al que no cesamos de protege, arreglar y reciclar en una juventud infinita. LIPOVETSKY, G  (2000) p.51

[6] En una época tan ensamblada a la apariencia, a un look glamuroso, terso y juvenil, convertirse en algo tan feo como un zombi resulta un problema…el zombi hace explícito nuestro terror hacia lo deforme, hacia el monstruo. EGUIZÁBAL, R (2011) p.168

Imagen http://www.huffingtonpost.es/2012/11/23/black-friday-fotos-del-di_n_2176654.html

Los zombis ingresan al aula de clase

Vivimos en un mundo donde el texto visual prima, somos lo que vemos y vemos lo que somos, ante esto, la sociedad sólo ve a su alrededormuertos vivientes; el cine, la televisión, internet, o la moda, nos habla de que esta “plaga” crece, hasta ser casi imposible no formar parte de ella.

Para la RAE zombi es: “persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad”[1]. Esta definición parte de los orígenes del término, sin embargo, en la actualidad el concepto ha cambiado radicalmente, o lo limita.

Obras como “Filosofía zombi” (2011) o “Zombi revolution” (2011) nos muestran que esta figura, forma parte del imaginario colectivo de la sociedad posmoderna.

Por qué utilizar la figura del zombi en la educación, por qué hacer que sea motivo de análisis y debate dentro del aula de clase; pues simplemente porque muchas veces son ellos quienes habitan con nuestros alumnos cuando no están en las aulas, son ellos quienes los reciben en casa, los entretienen los fines de semana en el cine, en la televisión, en los ordenadores o en los móviles.

Como docentes tratamos de explicarnos a qué obedece este boomzombi, por qué vivimos una apología por esta figura en muchos casos repulsiva; y la respuesta es simple, parece que nada ya puede sorprendernos, o más bien, buscamos la sorpresa, la extrañeza, el asombro, capacidad que al parecer perdemos cada día.

Es común observar que los diversos premios que se entregan en el ámbito de la fotografía no hacen más que retratar la capacidad de deshumanización del hombre:

Imagen 1 Premio World Press Photo[2]

Imagen Premio Pulitzer de Fotografía[3]

Es la muerte quien es la protagonista en ambas fotografías y leídas desde un contexto o un espectro mayor nos hablan de la tanatopolítica[4]; porque el término biopolítica[5], parece no ser suficiente, o no acorde con los tiempos que corren, ya no se deciden políticas de salubridad o de natalidad; sino la investigación y desarrollo de tecnologías destinadas a decidir quién vive o quién muere[6], o al establecimiento de legislaciones de inmigración[7] que rozan la discriminación. Así mismo, no es nada excepcional las incursiones militares en países que sean foco de amenaza terrorista o que sean señalados por el uso de armas químicas, ambos hechos,  suponen la pérdida de soberanía en post de la seguridad mundial, la misma que es defendida por menos de diez países.

[1] http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=dIvn1JkmuDXX2gXXGbB4

[2] http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/14/comunicacion/1368562681.html

[3] http://cultura.elpais.com/cultura/2013/04/15/actualidad/1366054575_874888.html

[4] http://www.educa2.madrid.org/web/educamadrid/principal/files/5388999a-6dd7-4a1a-bdf3-0d01d5dffc6f/Curso6/El_nacimiento_de_la_tanatopol%C3%ADtica.pdf

[5] …la biopolítica como forma de bio-poder; del poder que el Estado viene ejerciendo en la modernidad sobre la vida humana en todas sus funciones y significaciones. GONZÁLEZ, J (2008) p.47

[6] Díaz entiende el término (tanatopolítica) como no sólo el poder de dar muerte a lo sagrado sin cometer crimen alguno cuando se ha suspendido la norma, sino también como el cuidado de la muerte, si les damos a estas palabras otro alcance distinto del que han tenido hasta ahora. Así lo que se administra no es tanto la vida, como pensaba Foucault, como cierta muerte, no lo orgánico sino una especie de cuerpo inorgánico. Cuidado de la muerte no sólo respecto de los individuos, sino también de las instituciones. DÍAZ, J () p-226

[7] La tanatopolítica contemporánea, se vuelve así pasiva, inocente, y de esta forma expande su poder incondicionado de muerte. Claro que esa expansión no sería posible sin el soporte activo, y también cada día más pasivizado masivamente, que ofrece la biopolítica del racismo. Los inmigrantes proporcionan así a los gobiernos la posibilidad de construir una alteridad peligrosa…El inmigrante se convierte así en una válvula de escape para las inevitables tensiones que atraviesan el Estado y el mercado, y que calan de forma imperceptible en la vida social. Redefinido como peligro para la seguridad política y económica, el inmigrante se ve entonces realmente amenazado por las cruzadas contra los “gorrones del bienestar”, es decir, por la movilización masiva del miedo y la incertidumbre como fuerzas productivas tan relevantes o más que la propaganda y la mentira. MÉNDEZ, A (2006) p.282.